ABBA COMENTA: La entrevista al Papa

Es ya lugar común que a cada declaración de un Romano Pontífice le siga una tempestad mediática.

La NaciónOcurrió en varias ocasiones con Juan Pablo II y con Benedicto XVI, por cuenta de temas como la forma de entender la existencia y la realidad del infierno, o el limbo; o si la Iglesia proclamó una lista de nuevos pecados, entre los que incluyó hechos como conducir de manera irresponsable y atentar contra el equilibrio ecológico. De cualquier cosa se está al acecho para proclamar la novedad y exhibirla como un giro en materia de doctrina.

Pero el asunto crucial, el tema de los temas, el que desvela a la prensa secular, el “top ten” de la tensión entre la Iglesia y el mundo, no es la Salvación, sino la supuesta y anhelada “apertura” de ésta en materia moral, especialmente, de moral sexual y conyugal. Allí consideran que está el quid de la renovación, de la reestructuración, y la clave de la “modernización” de la Iglesia. Para ellos, el aire fresco del que hablaba Juan XXIII, entrará sólo si se descorren las celosías de la moral.

Esta acechanza permanente llevó a la prensa de su tiempo –y a no pocos dentro de la misma Iglesia– a considerar a Pablo VI, cuando menos, como a un cobarde y un traidor del humanismo cristiano que pregonaba, al promulgar su Encíclica Humanae Vitae”. Allí, en lugar de liberalizar la Teología Moral en favor de la mentalidad hedonista y contraceptiva que con beligerancia reclamaba un lugar como la verdad del hombre, el Papa denunció las mentiras antropológicas de tal discurso y señaló no sólo sus distorsiones, sino el mal que sobrevendría con la aceptación acrítica de sus propuestas.

En efecto, la Humanae Vitae” resultó profética y previó al detalle los efectos nocivos de la desestructuración antropológica de la persona y, en lo moral, de la familia y de la sociedad, si se le concedía tal supremacía y licencia al “hecho sexual”, como verdad humana y en la jerarquía de los valores. Aunque ello no evitó la hipersexualización publicitaria y mediática de la sociedad y los llamados fenómenos del “destape” –como ocurrió en España–, a partir de los años setenta, la Iglesia brilló en su magisterio reiterando con lucidez la verdad de la Persona en su dignidad inviolable y en su integralidad irreductible e indivisible.

El CalrínHan transcurrido más de 40 años, y el idealismo secular continúa al acecho de derribar el último bastión que le queda a la sociedad humana, la Iglesia –que expande la Luz de la Verdad–, para proclamar y poner en su lugar el dogma del relativismo: imponer, como verdad absoluta, la paradoja de que “no hay verdad”; de que cada quien descubre su verdad y, fiel a ella, la asume como la norma constitutiva de su vida; de modo, pues, que cada quien dictamina lo que es el bien y el mal, y vive conforme a la pauta que le dicta “su” conciencia, adquiriendo así la madurez y autonomía para acceder a las prerrogativas intelectuales y morales propias de un adulto: una “libertad” plena, rasgo fundamental de una “fe adulta”.

Este es el discurso que quieren escuchar de la Iglesia, pero ya no de boca de un prelado común, ni siquiera de un obispo, sino del Sumo Pontífice. Y para ello no tienen reparo en instrumentalizar su celo pastoral, acomodando las palabras del Papa a los deseos del mundo. Paradójicamente, el mundo que se ríe y se burla de la Verdad predicada y enseñada por la Iglesia, aspira a que ésta canonice sus errores y bendiga las mentiras entre las que se debate. Y, en lo que es una clara muestra de su falta de escrúpulos, se sirven de la apelación que el Papa hace a la misericordia, para lograr el apaciguamiento de la predicación, es decir, el silenciamiento de la Verdad, mientras ellos aprovechan para hacer avanzar la mentira a través de las ideologías, disfrazándolas como “derechos”, pero ganando terreno para imponerlas como leyes.

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Como clara muestra de lo que decimos, en ABBA COMENTA incluimos seis artículos en relación con la entrevista realizada al Papa Francisco en los que –al margen de los temas que quedan abiertos al sano debate ante la opinión pública y al interior mismo de la Iglesia– podemos verificar tres tendencias:

  1. La de los que, fustigando siempre la doctrina que custodia y transmite, “hacen votos” por una “apertura” de la Iglesia. Son los casos de los dos primeros artículos, el primero del señor Yohir Ackerman, y el segundo de la ultrafeminista y propagadora de la ideología de género, Florence Tomas, quien además intercala su valoración de este nuevo “viento” –que según ella sopla desde El Vaticano– asociándolo con la causa de la promoción abierta y descarada de la legalización del aborto en los países de América latina que aún faltan por hacerlo.
  2. La del tercer artículo que, aunque publicado en un medio católico, por centrarse sólo en defender al Papa, deja un amplísimo margen a la ambigüedad y acaba promoviendo la división, pues se decanta por lo que para su autor es una certeza: que el Papa ha puesto “el dedo en la llaga de los problemas fundamentales que afronta la Iglesia hoy. En primer término la falta de misericordia y congruencia de sus fieles, que prefieren la seguridad de las doctrinas inamovibles al dinamismo de una relación espiritual basada en el amor”. Esta afirmación peca, por lo menos, de ligereza.
  3. Las posturas asumidas en el cuarto y quinto artículo que, salvando la posibilidad de divergencia, saben defender la figura y la función del Papa sin incurrir en un “cesaropapismo” recalcitrante, ni en la ambigüedad que coquetea con la mentira desde un supuesto diálogo con el mundo.

Al momento de cerrar este post, previo a su publicación, se nos ha pedido insertar un sexto artículo, en el que un experimentado y prestigioso líder católico de los Estados Unidos pondera magistralmente no sólo las palabras sino los conceptos que sustentan lo dicho por el Papa, e invita a tranquilizarse, pues el Papa “no va a poner de cabeza a la Iglesia”.

Artículos:

  1. Las palabras del Papa – Yohir Akerman.
  2. Desde el Vaticano, una ligera brisa – Florence Thomas.
  3. Las “aperturas incómodas” del Papa Francisco – Andrés Beltramo.
  4. Entrevista al Papa con rostro humano – Carmen Elena Villa.
  5. Sobre la entrevista al Papa – José Manuel Rodríguez Canales.
  6. No te asustes con lo que dice el Papa francisco – William Donohue.

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